Sentada en el taburete con los codos apoyados en la barra del bar, llevo ya dos bourboms esperando que Esther aparezca. Hoy se esta retrasando. No he debido de venir, pienso en esos momentos, no voy a solucionar nada y solo voy a cargar sobre las espaldas de la pobre Esther mis propios pecados.
- - Hola Patricia, perdona, lo siento, precisamente hoy le ha dado al jefe por echarnos una arenga.
- - No pasa nada, Esther, he aprovechado bien el tiempo, le digo señalándole el vaso ya casi vacío.
- - Nos sentamos mejor en una mesa,¿no?
- - Bueno, como digas.
Nos sentamos en una mesa cercana a la pared, ligeramente separada de las otras, y nos quedamos mirándonos especulativamente. Me imagino que no tengo buena cara por la expresión que veo en el rostro de Esther. Suelto un quedo suspiro mientras intento sentarme lo más cómodamente posible.
- - Bueno Patricia, ¿que os ha pasado?
- - ¿Por?
- - Pues porque la otra noche os note, no se, diferentes, ya no existía esa magia que había antes entre Marta y tu.
- - Tampoco es tan raro Esther, no se puede ser feliz eternamente, todas las parejas tienen altos y bajos.
- - Si, eso es cierto, pero me da la sensación que lo vuestro es algo más que un simple bajón de pareja.
- - ES posible, pero pasará, pasará, repito intentando auto convencerme.
- - Venga Patricia nos conocemos desde hace años y noto que algo esta pasándote.
- - Esther, .... He metido la pata, -al fin le confieso-, le he sido infiel a Marta. Solté casi de sopetón.
- - Ya, dijo Esther mirándome fijamente,¿lo sabe Marta?.
- - No creo, pero lo intuye.
- - ¿Que pasó?.
- - Todo, o nada, según se mire. Ya sabes que Marta no esta bien desde hace tiempo, y nuestra relación no es ya como antes. Intento pasar el mayor tiempo posible fuera de casa, la Asociación se lleva mucho de mi tiempo y...
- - Pues vuelve antes, no la dejes tanto tiempo sola.
- - No es eso, Esther. Últimamente, digamos que no hay mucha relación física, casi ninguna, entre nosotras. Marta solo parece querer que la mime, dormirse en mis brazos todas las noches como un animalito herido y, nada más.
- - ¿Y tu como lo llevas?
- - Pensé que lo llevaría bien, que lo aguantaría, que después de tantos años, eso ya no tendría importancia, pero en cuanto se ha cruzado alguien que se ha interesado un poco por mi, he caído, no he sabido aguantar.
- - ¿La chica de la otra noche?
- - ¿Tanto se notó?
- - Digamos que vuestras miradas estaban prendidas a través de la discoteca.¿Se lo has confesado a Marta?
- - No, la mataría, y ya le he hecho bastante daño.
- - ¿Sigues con ella?
- - No, se ha terminado, no podía seguir así. Si solo hubiera sido un encuentro, pues... lo habría llevado mejor, pero al final me quedé colgada, me volví a enamorar como una colegiala Esther.
- - Tranquila Patricia, yo también he pasado por eso y sé lo que se siente. ¿Qué vas hacer?
- - ¿Hacer? Nada, seguir junto a Marta, ella siempre ha estado a mi lado, es la mujer de mi vida, se lo debo todo, y mientras este enferma estaré a su lado.
- - ¿Y podrás hacerlo? ¿podrás evitar tentaciones?
- - No lo se, no lo se, Esther, estoy cansada, tan cansada, que podría echarme y dormir, dormir y no levantarme nunca mas. Pero ese lujo no me lo puedo permitir, así que seguiré adelante trampeando como pueda.
La mano amiga de Esther se posó sobre mi brazo intentando transmitirse calor y cariño.
- - Me tienes a tu lado para lo que necesites, ya lo sabes Patricia.
- - Gracias Esther, muchas gracias, pero no te preocupes, no va a cambiar nada.
- - Ya ha cambiado, pero tienes todo mi apoyo y el de Ana también.
De vuelta a casa, Marta me estaba esperando, tenía la cara pálida, noté que había estado llorando.
|
Comentarios Recientes