EL ANILLO (13)
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....excitantemente peligrosa. Llevaban tiempo moviéndose acompasadamente, de echo la música había cambiado hacia ya tiempo pero ellas seguían pegadas moviéndose lentamente, sin percatarse de que a su alrededor el mundo giraba a otras velocidades. Esther notaba el cuerpo de Yolanda pesado y caliente pegado al suyo. Le llegaba su olor, mezcla de vanilla, flores y alcohol mucho mas embriagador que las dos copas que ya se había tomado. El tiempo pasaba y ellas seguían en su mundo. Esther soñaba en que esos momentos no terminaran nunca, sujetaba a Yolanda por la cintura y acariciaba lentamente su espalda con las yemas de los dedos, casi sin rozarla, como un suave aleteo... Yolanda con un escalofrió levantó la cabeza del hombre de Esther y se quedó mirándola, fijamente, con los ojos brillantes. Esther ya no esperó mas y la besó, tomo su boca con ansia como hacia mucho tiempo que no lo había con ninguna otra mujer, ni siquiera con Ana. Besó esos labios como si fuera el ultimo beso que daba, recreándose en sus labios, fue un beso largo, profundo, húmedo, que las dejo a las dos sin aliento. Y Yolanda devolvió la caricia con creces haciendo mas intenso el contacto de su cuerpo contra el de Esther, era como si dos naufragas se hubieran encontrado después de una larga tempestad. Al fin, Esther recobró algo de cordura, se separó de Yolanda que seguía con los ojos cerrados... Y la miró ligeramente asustada de la reacción de la joven, nunca había visto tanta intensidad en ninguna otra mujer y eso la desconcertaba. Yolanda abrió los ojos, y mirando a Esther le dijo
Esther no pudo terminar la frase porque Yolanda había alzado los brazos a su cuello y acercado de nuevo sus labios a los suyos con lo que Esther fue incapaz de pronunciar nadas más. Siguieron besándose largo rato, Yolanda seria joven pero no inexperta, eso lo tenia claro Esther, así que se dejó hacer. En un momento determinado oyó que Yolanda le decía al oído,
La cogió de la mano y salieron al frío aire de la madrugada, Esther no se había dado cuenta de que el tiempo había pasado rápidamente, aunque en esos momentos tampoco le importaba demasiado. Estaba totalmente subyugada por esos ojos de gata.... |



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