14/10/2007

DOS VIDAS (13)

  Lo ultimo que ví era la sonrisa socarrona de Carol. Cogi la chaqueta y me fui, tampoco tenia nada mas que decir. A partir de esa tarde cada vez que sonaba en el teléfono y veía el nombre de Carol en el display, ya sabia lo que decía el mensaje "te espero mi amor".


Claro que me había enamorado, tampoco era tan disparatado, Carol era todo lo contrario de Marta. Era vital, alegre, positiva, siempre con ganas de vivir, de divertirse, de disfrutar hasta la última gota de la vida. Era cierto que sabia de mi situación con Mata, nunca le había ocultado su existencia, y el hecho de que yo no me separaría de Marta según estaba la situación, y ella nunca me había exigido nada, no me dijo jamás nada en contra de Marta, ni se quejó por la situación que le tocaba vivir, solo quería disfrutar de nuestra mutua compañía. En algún momento había pasado por mi cabeza continuar con la situación, vivir dos vidas, ¿porqué no? También tenía derecho a ser feliz, a disfrutar de la poca juventud que me quedaba, exprimir la situación hasta que se agotara, sin preocuparme de nada mas, sin ningún tipo de compromiso.


Pero las cosas cambiaron cuando me di cuenta de que estaba totalmente enamorada de Carol. Eso lo cambió todo. Al principio, ¡claro que tenia remordimientos cada vez que Marta me miraba o me preguntaba que tal había ido el día!. Pero acallaba esos remordimientos auto convenciéndome de que no esta relación no era nada importante, solo una salida a nuestra estancada situación y que en el fondo seguía queriendo a Marta como el primer día. Eso duró hasta que un día me di cuenta que ya no podía estar sin hablar con Carol, sin oír su vos y sin verla, se había convertido en una necesidad física,  hasta el punto de que incluso en el trabajo abría el Messenger y pinchaba en su nombre, solo para ver su foto mirándome fijamente con una mezcla de picardía e inocencia. Ese día me di cuenta que ya no se trataba solo de una distracción sino que era algo mas.


Para rematar la situación, una noche estando en casa viendo  una serie de televisión de éxito, Hospital Central, vi la misma situación reflejada en las dos protagonistas lesbianas que la interpretaban, cuando una de ellas que mantenía una relación extramatrimonial daba como excusa el agobio que le daba su vida actual y la libertad que disfrutaba con su amante...


Fue como un mazazo, en un momento vi claramente lo que pasaba. Así se podía resumir también mi vida en ese momento. Estaba agobiada, agobiada por un trabajo que después de haber puesto tanta ilusión y haber dejado otro seguro y bien pagado, me había defraudado totalmente; agobiada por una relación que había ido decayendo poco a poco, y no solo por la enfermedad de Marta, cuyo corazón ya había sufrido dos amagos de infarto y que había hecho que mas que amante se convirtiera en una segunda madre; agobiada por la responsabilidad de la recién creada Asociación de ayuda a Mujeres a la que me había unido.


El encuentro con Carol había significado casi una liberación, con ella podía hablar, podía respirar de otra manera, no tenia que estar fingiendo continuamente, no tenia por que estas interpretando el rol de persona segura y responsable, podía ser yo misma. Y si a esto se le unía que físicamente nos habíamos compenetrado perfectamente, la situación era ya irresistible. Tan irresistible que se había convertido en obsesiva, así que en ese momento supe que debida alejarme de ella; inmediatamente.

Ahora dos meses después, la obsesión ya rayaba en verdadera locura; no podía trabajar, no podía pensar, no podía hacer nada porque continuamente veía su cara, sus ojos, su boca sonriéndome.

Sentada en mi pequeño despacho de la Asociación recibía continuamente a mujeres con problemas que se suponía  yo debía ayudar a resolver.¡Que ironía!, como iba a ayudar a nadie si ni siquiera era capaz de resolver mi propio dilema.


Sonó el teléfono, esta vez no era Carol, sino Esther,

  • - Hola Patricia ¿que tal?
  • - Ahh, hola Esther, bien, que te cuentas.
  • - Nada, solo quería saber como os iban las cosas
  • - Pues, ya sabes, tirando.
  • - Te repito, Patricia, si quieres quedamos y hablamos un rato.
  • - No se Esther, la verdad es que ya no se que hacer.
  • - A lo mejor te viene bien desahogarte, Patricia, yo se por lo que estas pasando.

- ¿Tu crees Esther?. Bueno, quizás tengas razón, voy a buscarte al restaurante y nos tomamos una copa. ¿sigues trabajando en el mismo sitio?

  • - Si, de momento ahí sigo, vente a las 5 y charlamos un rato.
  • - Vale allí estaré.
Posted by darkles at 23:21:46 | Permanent Link | Comments (8) |
Comentarios
1 - Seguro que le hace bien desahogarse, que es como "dejar de ahogarse". (Comment this)

Escrito por: Nethan at 2007/10/16 - 07:50:13
2 - simplemente, ¡¡¡Genial ;)!!!
muaks malaje!!! (Comment this)

Escrito por: Anónimo at 2007/10/16 - 14:20:57
profile
3 - Nethan,ya veremos, me da que nuestra Pat es muy cabezona. (Comment this)

Escrito por: darkles at 2007/10/17 - 09:10:42
4 - vaya!!! pero siempre hay una salida ¿no? un apoyo, una almohada. (Comment this)

Escrito por: Nethan at 2007/10/17 - 10:16:10
profile
5 - Nethan, pos si, pero hay que tener cuidado no vayamos a cargar demasiado a esa almohada tan querida que se nos desinfle y desaparezca. (Comment this)

Escrito por: darkles at 2007/10/17 - 13:59:26
6 - no es por presionar, pero es q empiezo a impacientarme.... un beso jefa, a ver si sirve de inspiración.
mujercontramujer (Comment this)

Escrito por: Anónimo at 2007/10/17 - 16:35:39
7 - dark, las almohadas al final son parte de nosotras, se convierten en confidentes, en... y siempre silenciosas. (Comment this)

Escrito por: Nethan at 2007/10/17 - 19:43:16
profile
8 - McM, ya, ya me llegó la inspiración, .... ¡¡luego, ¿era eso?, que necesitaba combustible a base de besos... Pues exijo mi cargamento para porder funcionar. (Comment this)

Escrito por: darkles at 2007/10/18 - 08:04:55 in reply to: 6
Escribir comentario