DOS VIDAS (17)
La mire de reojo, no sabia como tomarme las palabras de Lucia, en principio nada me hacia pensar que no fueran mas que una pequeña broma, pero algo en su mirada me daba que pensar que esa mujer había llegado al limite de su resistencia. Tal y como me vino la idea a la mente la deseché de un plumazo, Lucia era una amiga y no se juega con las amigas, me dije.
- - ¿Como van las cosas Lucia?
- - Cada vez peor, Patricia, ayer llegó peor que nunca. No es solo que venga borracha y apestando a otras mujeres, es su aptitud casi suicida lo que me esta dando miedo.
- - ¿Y porque no hablas con ella y le propones visitar algún especialista?.
- - Uff, imposible, en cuanto le insinúo lo mas mínimo, se levanta y se vá. Lo único que he conseguido sonsacarla es que, las cosas son como son, que todo tiene un final, y que no piensa hacer nada especial por evitarlo.
- - Ya entiendo. Lucia si lo que me cuentas en así, y no tengo porque pensar lo contrario, a mi tampoco me esta dando buena espina el comportamiento de Alicia. Procura vigilarla lo más posible.
- - ¿Y como lo hago?, si ya no la veo casi nunca y cuando vuelve a casa lo hace en unas condiciones tan lamentables que es imposible hablar con ella, -dijo Lucia con desesperación.
La verdad es que no supe ni que decirle, veía tanta desesperación en su bello rostro que mi mente se devanaba por encontrar la palabra adecuada para absolver tanto dolor. No se si alguna vez a mi me querrán así, pensé con un punto de envidia, y eso que no tenia duda alguna del amor de Marta por mi, pero evidentemente era otro cariño. En Lucia se notaba todavía esa llama de pasión que ha de sustentar toda relación.
Mirándola sentada en el silloncito de delante de mi mesa, me hubiera gustado abrazarla y besar esos preciosos ojos ahora llenos de lagrimas y de secar con mis labios su dolor. Me levanté y me acerqué a ella sentándome en la silla de al lado, cogí sus temblorosas manos entre las mías e intenté hablarle, decirle todo aquello que se suele decir en esos momentos, pero no pude, cualquier palabra que hubiera podido decir habría sonado a vacía, insustancial.
No se cuanto tiempo permanecimos así, Lucia llorando silenciosamente y yo sujetando sus manos entre las mías como parajillos heridos y temblorosos, no me atrevía ni a mirarla porque tenia miedo que viera en mis ojos algo mas que la sincera amistad que se supone que yo como amiga le debía tener. Viéndola así, tan desprotegida la hubiera acunado en mis brazos toda una eternidad.
- - ¿Qué puedo hacer, Patricia, que puedo hacer?
- - No lo se, Lucia, la verdad es que no lo se. ¿la quieres mucho todavía, verdad?, le pregunté notando en mi interior como la mano cruel de unos celos irracionales me estrujaba en corazón, hasta sentir un dolor casi físico.
- - Si... bueno ya ni siquiera lo sé. He perdido tanto la esperanza de que las cosas vuelvan a su sitio que ahora solo deseo que de alguna manera se recobre y poder plantearnos la relación, no puedo seguir así, Patricia.
- - Lo entiendo, Lucia, lo único que puedo decirte es que cuando quieras ya sabes que estoy aquí, que si me necesitas me lo digas, siempre estaré a tu lado para lo que quieres.
- - Gracias Patricia, no sabes como me ayudan tus palabras, me veo tan sola que no se que hacer, ni a quien acudir.
No se como la voy ayudar si ando yo en la cuerda floja con Marta, y encima me estoy enamorando de esta preciosa mujer. No, no puedo cargarla con mas problemas, ya tiene la pobre la vida bastante complicada. Al menos intentaré que no note nada y apoyarla en lo que pueda.
- - Bueno venga, no quiero verte así, seguro que encuentras la solución y al final Alicia reaccionará y se dará cuenta de que tiene el amor de una estupenda mujer. Límpiate los ojos, y muéstrame esa preciosa sonrisa que se que tienes.
- - Ay Patricia, no sabes lo bien que me vienen tus palabras y tu apoyo, si no fuera por ti me estaría volviendo loca.



¡bien por el trabajo de campo! (Comment this)
Esta mujer se enamora con una facilidadddddd.
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mujercontramujer (Comment this)