|
-
- Toma cariño, primero el café y luego las confidencias.
-
- Si, mejor será, le contesté tomando la taza entre mis manos, una vieja costumbre que se me había quedado de cuando estaba en mi anterior trabajo, donde hacia un frío que se te metía hasta los huesos.
-
- Yyyyyyyyyyyy????????
-
- Ya voy, impaciente, déjame que tome un poco de café
-
- Estas mas delgada, -dijo mirándome con los ojos entorcados- y perdona, te lo tengo que decir, te veo desmejoradísima….¡¡¡ Ay, los amores!!!. Yo no me preocupo por eso, unos se van, otros vienen, total, hasta que aparezca el mirlo blanco que quiera retirarme no pienso desperdiciar ninguna oportunidad, jajajaja.
Esboce una amarga sonrisa al oír su comentario, ¡¡ya sabia yo que estaba desmejorada!!, casi no dormía, no hablaba, comía de forma mecánica, por una mera cuestión de supervivencia. No, ya no reconocía a la mujer que cada mañana me miraba desde el otro lado del espejo.
-
- Pues que quieres que te diga Ángel, del trabajo a casa y viceversa y…. poco mas que contar.
-
- Venga, déjate de tonterías y cuéntame… ¿has olvidado a Carol definitivamente?
-
- Sí.
-
- Pues hija no lo entiendo, no he visto dos tortolitas mas enamoradas, la verdad.
-
- Ángel no me tires de la lengua, que ya sabes tu que no podía ser
-
- ¡¡No podía ser, no podía ser!!! -repitió burlándose de mis palabras- ¡bobadas!. Os teníais que haber dado una oportunidad.
-
- Nos la dimos, y fue bonito mientras duró.
-
- Pat, déjate de tonterías, te tenías que haber visto durante el tiempo que estuvisteis juntas, eras otra, alegre, segura, ¡¡¡¡si hasta parecías mas joven!!! Jajajaja.
-
- Ja, ja, muy gracioso Ángel, muy gracioso. N, o eso se termino, no he vuelto a verla y de hecho hoy ni debería haber venido por aqui, no vaya a encontrarme y la que evita la ocasión, evita el peligro.
-
- ¿Peligro? Pues perdona bonita, siento tener que decírtelo yo, pero Carol ahora vuelve a estar acompañada.
La palidez cubrió de golpe mi rostro. Carol ya tenía nueva compañía. Claro, era lógico, una mujer como ella no necesitaba mucho para encontrar nueva pareja, seguro que seria alguien más acorde con su estilo de vida y con su edad. Pero, no, no me lo esperaba. Había estado tan ocupada intentando alejarla de mi mente que ni siquiera me había planteado esa posibilidad. Ya estaba acompañada, me repetí de nuevo.
Las lagrimas, tanto tiempo guardadas con guante de hierro, ahora ya no pude seguir sujetándolas, noté como los ojos se diluían en agua y agache la cabeza totalmente abatida.
Ángel, solicito, se levantó y se sentó a mi lado poniendo su brazo paternalmente sobre mis hombres.
-
- Lo siento Pat, creía que ya te lo habían dicho. Venga no llores, tranquilízate, la nueva no vale ni la mitad que tú, dijo para intentar consolarme.
-
- Lo se Ángel, es lo normal que tenga nueva pareja, al fin y al cabo tiene toda una vida por delante, yo, yo ya estoy terminando la mía.
-
- No digas tonterías Pat, Carol se te ha ido porque tu la has alejado de tu vida.
“Alejado de mi vida”, sí eso es lo que hice, todavía oía la voz de Carol diciendo
-
- Pat, piénsalo por favor, no me dejes, no me importa seguir como hasta ahora, no te pido mas, pero por favor no me alejes de ti.
-
- Carol, de verdad no hay mas remedio, las dos sabíamos que esto no podía durar, tu te mereces alguien que te ofrezca la posibilidad de una vida en común, alguien como tu, que te quiera sin ocultarse.
-
- Deja que yo decida que es lo que quiero Pat, al menos déjame esa elección, si me dejas es porque no me quieres ya, porque te has aburrido de mí.
-
- ¡Como me puedes decir eso!, le decía yo dolida, Carol, eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, me has devuelto la vida por unos meses, pero ya no podemos seguir así, lo siento, lo siento tanto.
|