Thursday, October 11, 2007

DOS VIDAS (12)

 

 Nada mas soltar tan tonta frase, me di cuenta de que eso iba a ser imposible, ni yo me lo creía. Solo habían pasado dos meses desde que lo dejamos, mejor dicho, desde que deje a Carol, y ni un solo momento había logrado olvidarme de ella.

  • - Bueno hablemos de otra cosa, dije poco convencida
  • - No tengo otra cosa de que hablar contigo,
  • - Pues entonces la conversación se ha terminado,
  • - ¿ósea que solo has venido para volverme a dejar?
  • - Que yo sepa, Carol, lo habíamos dejado ya.
  • - Pat, piénsalo bien. ¿Por qué no seguir como hasta ahora?, te repito que n no te pido un compromiso, que sé como están las cosas entre tú y Marta y que respeto tu decisión, pero una cosa es eso y otra muy distinta que vayas a enclaustrarte de por vida.
  • - Lo sé, Carol, pero sabes que tengo una responsabilidad con Marta y que mientras exista no podré ser libre, simplemente.
  • - Pero no me digas que no vas a estar nunca mas con otra, conociéndote como te conozco, eso no me lo puedo creer.
  • - Puede que no, pero esta vez no me engancharé como me ha pasado contigo.
  • - ¿Luego confiesas que te has enamorado de mí?

¡¡Pues si que he manejado la situación con soltura!!, pensé cabreada conmigo misma, solo faltaba que Carol se diera por enterada de que nuestra relación no había sido una mera aventura , como ya había pretendido desde el principio, sino que había caído en mi propia trampa y me había enamorado de ella como una colegiala.

  • - No se puede hablar contigo siempre llevas las cosas a tu terreno, exclamé con enfado, al ver la sonrisa de oreja a oreja que lucia Carol en la cara.
  • - Di lo que quieras, pero aunque te ha costado, al fin lo has soltado.
  • - Bueno ¿y que si me he enamorado de ti?, eso no solucionada nada, todo lo contrario.
Posted by darkles in 14:58:23 | Permalink | Comments (2)

Tuesday, October 9, 2007

DOS VIDAS (11)

  Después de despedirnos de Esther y Ana salimos del local camino de casa.

  • - ¿Desde cuando te llamas Pat y desde cuando conoces a esa tal Carol?.

Estaba esperando la pregunta de Marta, pero no por eso dejó de sorprenderme.

  • - Desde hace unos meses, contesté secamente.
  • - ¿Y la conoces “mucho”?, preguntó poniendo énfasis en la ultima palabra.
  • - No mucho.
  • - Pues parece que ella a ti si que te conoce mucho, si que trata con tanta familiaridad.
  • - Será porque es su manera de ser.
  • - Claro, ya veo que tienes respuesta para todo.
  • - ¡Bueno Carol dejemos el asunto en paz¡
  • - Pues no, no lo dejamos en paz, desde hace unos meses estas muy rara, Patricia, y empiezo a creer que tiene algo que ver esa tal Carol, estalló al fin Marta.

Me quedé mirándola fijamente, en esos momentos le hubiera dicho cualquier barbaridad, pero al final logré dominarme y cogiéndola del brazo intenté iniciar de nuevo el camino a casa,

  • - Venga Marta, no pasa nada, de veras, vamosnos a casa que ha sido un día muy largo.
  • - No me has contestado, Patricia.
  • - Es que no tengo nada que contestar, Marta. Venga, vamos mi amor, vamosnos a casa, no pasa nada, todo está bien.

Marta me miró fijamente y al final inició de nuevo la marcha. Todo había terminado medianamente bien esa noche, ahora me tocaba retomar una conversación que tenia pendiente, pero eso seria al día siguiente, en esos momentos aunque mis ojos permanecieron secos, mi corazón se derramaba.

Dos días después todavía no había logrado coger el teléfono para llamar a Carol, a pesar de que llevaba recibidos 25 mensajes de ella con la misma y única frase “sigo esperando”, “sigo esperando”, solo dos letras y cuanto significado. Tenia que tomar una decisión no podía seguir así.

  • - ¿Si?
  • - Hola Carol,
  • - Al fin te has decidido, esperaba tu llamada antes.
  • - Ya ves, no ha podido ser.
  • - ¿Nos vemos donde siempre?
  • - Bien, espérame después de comer, llegaré en cuanto pueda.
  • - Te espero Pat, no me dejes colgada.
  • - No, ya te digo que llegaré en cuanto pueda.

A las 4 de la tarde estaba aparcando la moto en la acera a la par que veía la figura de Carol reflejada en la vena del mismo Starbucks  donde nos habíamos conocido por primera vez.

  • - Hola, dije depositando un beso en su mejilla y esquivando su intento de besarme en la boca. ¿llevas mucho tiempo esperando?
  • - No, solo media hora, dijo poniendo un mohín de disgusto.
  • - Lo siento, he intentado salir lo antes posible pero me ha sido imposible.
  • - Ya veo.

Mal empezamos, pensé, pero en el fondo entendía perfectamente a Carol, tampoco era una situación agradable para ella.

  • - Voy a por un café, ¿te pido uno?
  • - Si, pídeme uno como de siempre,
  • - De acuerdo, ahora vuelvo.

Tras traer sendos capuccinos, el de ella con mucha nada y regado de chocolate caliente,  me dispuse a saborear el dulce y suave café, mientras miraba a Carol. Estaba como siempre, el otro día en la fila no había podido observarla  bien y mucho menos en nuestro fugaz encuentro posterior, pero ahora que la tenia enfrente podía mirarla lentamente. Seguía teniendo esos esplendidos ojos tan expresivos, y esa boca generosa de labios gordezuelos que solo mirarlos hacia que subiera el color a las mejillas por lo que opté por fijar la mirada más allá de ella.

  • - Puedes mirarme Pat, no te voy a comer. Sonreí a mi pesar, había que reconocer que me conocía perfectamente.
  • - Bien, Carol de que quieres hablar.
  • - ¿Como que de qué quiero hablar? Creí que después de lo sucedido el otro día volveríamos a ser como antes.
  • - Sabes perfectamente que eso no puede ser Carol.
  • - Pero Pat, es una tontería que nos alejemos, ya te dije que a mi no me importaba seguir como hasta ese momento, no te estoy pidiendo que dejes a Marta, solo que vuelvas conmigo. Te necesito.
  • - No, Carol, la que no puede seguir con el doble juego soy yo, además ya he visto que no has tardado en reemplazarme. Seguro que Maria puede dedicarte todo el tiempo y cariño que tu necesitas y que yo no podría darte.
  • - No digas tonterías, Pat. ¿Qué creías que ya no iba a salir con nadie mas?. Yo necesito tener alguien con quien disfrutar, si Marta no te lo dá no es culpa mía, y no mientas, a ti te pasa igual, no tienes mas que recordar lo sucedido en la discoteca. No te engañes, Pat, me necesitas tanto como yo a ti.

Y mientras me decía esto, posó su mano sobre mi pierna. ¡que razón tenia!, ese simple gesto y el calor de su mano a través de la tela del pantalón hicieron que  pasara por mi mente los momentos vividos aquella noche.

  • - Carol no puedo, de veras que no puedo. Claro que te echo de menos, claro que revivo una y otra vez los momentos que hemos tenido pero no puedo seguir así. Tarde o temprano Marta se daría cuenta, y no quiero que sufra mas, no al menos por mi culpa.
  • - Pero Pat ¿y tu? De verdad se sincera contigo misma, ¿hasta cuando vas a poder aguantar? Al final tropezaras con alguna otra que no este dispuesta a aguantar tanto y entonces si que la cosa no va a tener arreglo.
  • - No va a ver ninguna otra, eso se ha acabado.
  • alt : http://www.youtube.com/v/ZKTe8oRD6TQ
Posted by darkles in 23:11:04 | Permalink | Comments (5)

Monday, October 8, 2007

DOS VIDAS (11)

 

Pero ya lo dice el refrán, del odio al amor hay una finísima línea, casi imperceptible, que nadie es capaz de distinguir  y  cuando nos quisimos dar cuenta nos estamos besando como si nos fuera la vida en ello.  No oíamos, ni olíamos,  ni sentíamos nada a nuestro alrededor,  solo nuestras dos bocas  luchando,  mordiendo,  succionando y nuestras manos acariciándonos con urgencia.

 ¡lLo que es el deseo, un monstruo sin rostro, voraz y exigente,  que no tiene nada en cuenta  mas que ese momento, un momento que es como el aleteo de un poderoso águila, fuerte, rápido, certero, y fugaz,  que se alimenta sólo de ese instante,  para disolverse al segundo siguiente sin dejar huella,  como un ladrón, como si nada hubiera existido, como si el águila se  fundiera en su vuelo con el aire para desaparecer en él!.

Jadeantes todavía, nos encontramos abrazdas, con las rodillas temblorosas, intentando recuperar el aliento, cuando florando a través del aire, me llegó la voz de Marta a través del hueco de la puerta….

  • - Patricia, ¿estas ahí?

El pánico  se apoderó de mi,  Carol y yo nos quedamos mirándonos,  calladas, inmóviles. Los escasos segundos que pasaron me parecieron una eternizad y la voz que salio de mi garganta al contestar ya no era la mía, era otra persona la que como una autómata logró articular un

  • - Si Carol, ahora salgo.
  • - ¿pero estas bien Patricia?,
  • - Si, si, ya salgo espérame afuera.
  • - Vale, te espero en el guardarropa

El suspiro de alivio que solté fue tan grande que me dio la sensación que lo había escuchado todo el local, y mi corazón latía tan deprisa que creí que se me iba a caer al suelo de un momento a otro. Carol acercó su boca a mi oído para susurrarme:

  • - Vete, mi amor, pero recuerda que tenemos una conversación pendiente. Ni tu ni yo podemos seguir como si nada hubiera pasado.
  • - Te llamo mañana pero ahora por favor se discreta, te lo pido por favor, le dije suplicante.
  • - Sabes que siempre lo he sido, me dijo depositando un suave beso en mis labios, ande vete, ella te esta esperando.

Salí al exterior, y me dirigí a la derecha donde estaba el guardarropas.

  • - ¿Qué te ha pasado que has tardado tanto?
  • - Nada, balbucee, había un montón de gente, dije mientras me quitaba el anillo y lo sujetaba con la boca para proceder a lavarme las manos.
  • - Nos vamos ya, ¿no?
  • - Si, contesté mientras me lavaba las manos con la mirada puesta en el espejo y veía la figura de Carol deslizarse escaleras arriba.

 

Posted by darkles in 00:08:07 | Permalink | Comments (5)

Sunday, October 7, 2007

DOS VIDAS (10)

 

Y claro que me pedí algo fuerte, Erisstoff Black con limón. Últimamente me había aficionado a esa combinación que al parecer era la única que conseguía ponerme ligeramente bebida. Esther y yo volvimos a donde estaban nuestras compañeras hablando animadamente, y me hice una idea de que hablaban cuando al llegar nosotras se callaron como tumbas.

“Joder que noche”, pensé, “en que hora se me ocurrió salir”. Marta me miraba con cara asesina  a través de su bebida y Esther y Ana, murmuraban por lo bajo, así que, dada la buena armonía que había en el ambiente decidí pasear mi mirada por la sala de baile. Tampoco fue una buena idea porque allí estaban Carol y Maria bailando abrazadas como dos enamoradas al son de una balada de moda. El estomago se me encogido al ver la imagen de la pareja abrazada y recordar que apenas hacia dos meses, yo formaba parte de ese binomio.

  • - Voy un momento al baño, ahora vuelvo, le dije a Marta, porque Esther y Ana llevadas por la melodía también se habían puesto a bailar acarameladamente.
  • - No tardes mucho que cuando vuelvas nos vamos, dijo Marta.
  • - Vale, dije lacónicamente, y me dispuse a ir al otro extremo del recinto cosa mas bien difícil dada la gran afluencia de gente que había en ese momento en el local.

Después, de sortear cuerpos enlazados y esquivar un par de intentos de abrazos y contactos por parte de alguna que otra parroquiana del local mas alegre de lo normal, logré llegar a los aseos, y como no, también tuve que ponerme en la fila y esperar que se fueran desocupando los cubículos. Al final la cosa fue más rápida de lo esperado y logré introducirme en el segundo de los tres existentes. Una vez terminé, abrí la puerta y fui a salir pero alguien se había puesto delante del hueco y no me dejaba paso, levante la vista para recriminar a quien me estaba impidiendo el paso y me lleve la segunda sorpresa de la noche, porque allí estaba Carol, plantada delante de la puerta, con su expresión de infinito enfado. “Desde luego hoy debo estar batiendo mi propio record de ofensas, porque tengo a todas de un cabreo monumental”.

  • - ¿Me dejas salir?, pregunté intentando dar a mi voz el tono más normal posible.
  • - No, tenemos que hablar, dijo con tono decidido.
  • - Ya lo tenemos todo hablado y no creo que éste sea el sitio mas indicado para retomar la conversación.
  • - Pues sea adecuado o no, me vas a oír.
  • - Ei, vosotras dos, nos gritaron una docena de voces, que esto no rula.

Y antes de que pudiera abrir la boca, Carol me empujó de nuevo hacia dentro del estrecho cubículo y cerró la puerta a su espalda. En esos momentos no sabia que sensación era la predominante, si el asombro o el enfado.

  • - Carol, ya te dije en su momento todo lo que tenia que decirte, y déjame salir que me están esperando.
  • - Pues yo creo que no.
  • - ¿Pero se puede saber que quieres? . Te está esperando “tu” Maria arriba.
  • - Y a ti “tu” Marta.
  • - Tu ya sabias que Marta existía, nunca te engañé.
  • - Cierto, pero lo que no me dijiste es que yo era un capricho pasajero para ti.
  • - Sabes de sobra que eso no es así, dije con voz ronca, además no veo que mi marcha te haya supuesto ningún problema, enseguida te has buscado nueva compañía.
  • - Y que querías que hiciese,¿ llorarte eternamente?
  • - No, claro que no, murmuré.

Nos quedamos en silencio mirándonos casi con odio. En mis sueños no era esta la situación que yo había previsto, había soñado un recuentro en algún íntimo café, con sendos capuchinos calientes, y una suave música de fondo, nos sonreiríamos y hablaríamos como viejas amigas. Sin embargo ahí estábamos,  en un lugar inmundo, que olía como una cuadra de caballos, con el sonido de las cisternas funcionando continuamente y enfrentadas como dos enemigas que se miraban con odio.

Posted by darkles in 18:15:42 | Permalink | Comments (5)

Thursday, October 4, 2007

DOS VIDAS (9)

Fuimos visitando varios de los locales de moda, y al final terminamos en la discoteca de la plaza que a esas horas de la madrugada ya estaba casi llena, por lo que nos tocó ponernos a esperar en una larga fila. Distraídas como estábamos hablando con Esther y  Ana, no nos dimos cuenta que seguía viniendo gente a colocarse detrás nuestro.

  • - Hola Pat, oí que me decían a la espalda

Un escalofrió me recorrió la espalda al reconocer la voz de Carol. Mira que es grande Chueca, me dije, y que hay discos y bares,  y precisamente tiene que aparecer en la fila, justo a mi espala.

  • - Ahh hola Carol, dije girándome para enfrentarme a ella, y me encontré con sus grandes ojos que me miraban profundamente ¡que guapa estaba!, no me quedo mas remedio que pensar, pensamiento estupio en un momento como ese. No se el tiempo que nos quedamos así, pero debió de ser algo mas de lo normal porque oí como Marta decía,
  • - Pat, dijo recalcando mucho mi nombre,¿no nos vas a presentar?
  • - ¿Eh?, si, claro, Carol esta es mi compañera, Marta. Marta, Carol, una vieja amiga, y estas son dos amigas nuestras Esther y Ana.
  • - Encantada, nos dijo Carol a todas, esta es ni novia, Maria.

¿Novia,?, ¿Había dicho novia? Hasta ese momento ni me había percatado de que había otra persona junto a ella, solo había tenido ojos para mirarla, para recorrer su figura para comprobr que nunca lograría quitarme a Carol de la cabeza, y ahora llegaba la cruda realidad, lo que tanto había temido y tanto había deseado, enfrentarme con la persona que me había suplantado en su corazón y en su cama. Giré lentamente la cabeza para mirar la sombra que había al lado de Carol. ¡claro, es lógico, tiene a una mujer joven, y bella,  como ella, rubia, con unos bonitos ojos verdes, y una sonrisa encantadora, me dije reconociendo mi derrota.

  • - Hola, encantada. ¿estáis esperando para entrar?. Pero, pensé, ¡que pregunta tan tonta, no van a estar aquí solo sujetando la pared del edificio!.
  • - Si, queríamos tomar unas copas y bailar, a mi Carol le encanta el baile, dijo la tal Maria.

¿Mi Carol? Pero que boba es esta tía, me dije, frunciendo el ceño y mirandola de reojo. ¡Mi Carol, como si fuera su dueña!. Y dándome la vuelta me quedé mirando hacia delante. Esther y Ana me miraban con cara de asombro, estaba claro que no entendían nada. Y miedo me daba girarme hacia Marta que callada también miraba hacia delante en silencio.

  • - Esto va muy lento, ¿no?, ¿y si lo dejamos para otro día que ya es muy tarde?, dije intentando huir sin que se notara que a esas alturas estaba temblando como si tuviera un tic.
  • - No, hemos venido a bailar y a divertirnos, además esto ya avanza y pronto nos va a tocar, dijo Marta, con tono decidido.
  • - Vale, dije con desgana.

Efectivamente la fila se movió y enseguida entramos las cuatro seguidas de Maria y su Carol. Esther que se había percatado de lo violenta situación, me propuso ir juntas a la barra para ir pidiendo las copas mientras Marta y Ana bajaban al guardarropas a dejar los abrigos.

  • - Oye, yo no quiero que pienses que me meto en lo que no me importa pero no se, me ha parecido que conocías “bastante” a la tal Carol.
  • - Un poco, dije lacónica.
  • - Pues a Marta le ha sentado como un tiro ese “poco” que conoces a Carol.
  • - Ya
  • - Vale, si no quieres hablar no pasa nada, pero si necesitas desahogarte, ya sabes donde estoy. Si te sirve de algo hace poco que he pasado por una situación parecida y … bueno, tu misma.
  • - Gracias, Esther, no prometo nada, pero es posible que un día vaya a buscarte y hablemos.
  • - Cuando quieras, Patricia. Venga, pide las copas y pídete algo fuerte que estas blanca como el papel.

 

Posted by darkles in 23:41:56 | Permalink | Comments (5)

Monday, October 1, 2007

DOS VIDAS (8)

 

 La noche estaba transcurriendo según lo previsto. Cenamos en un pequeño restaurante, tomamos café y ahora estábamos tomando unos chupitos y haciendo un poco de conversación. La velada ha transcurrido en un principio de forma intensa porque tenia el corazón en un puño imaginándome ver entrar de un momento a otro a Carol, pero nada especial había sucedido y poco  a poco me había ido relajando. Marta se ha arreglado con esmero para la ocasión, siempre había sido una mujer esplendida pero el tiempo y los sinsabores de la vida habían ido marcando su rostro.

Al final nos habíamos encontrado con dos amigas de hacia tiempo que no veíamos y que habían regresado de pasar unos días en Córdoba, Ana y Esther, ellas también habían pasado por un bache en su relación pero lo habían solucionado y ahora se las veía mas unidas que nunca. Yo las oía reír y contar sus aventuras y las miraba con envidia. “Nunca podré tener lo que ellas tienen ahora”, pensaba, la relación con Marta se había estancado definitivamente y no veía la manera de arreglarla.

  • - Tenéis que iros de viaje os vendría bien desconectar de Madrid y estar unos días a solas, decía en ese momento Ana,
  • - Si ya se lo digo yo a Patricia que a ver cuando me saca de Madrid que me estoy enmoheciendo, dijo Marta.
  • - Pues si queréis os decimos el hotel de Córdoba, que esta muy bien y no es muy caro.
  • - ¡¡Vamos que ya habéis decido todas que nos vamos a Córdoba me ponga como me ponga, dije entre risas.
  • - Claro mujer, dijo Esther, pero si lo vas a pasar bien, Córdoba es una ciudad preciosa, muy romántica y ahora es buen momento para pasar unos días allí.
  • - Vale, vale, ya me tenéis convencida.
  • - Patricia, si quieres voy yo sacando los billetes para este próximo fin de semana, a mi también me parece que nos vendría bien unos días fuera de esta ciudad, la verdad, me dijo Marta.
  • - Esta bien, decidido nos vamos a Córdoba, a probar esas aguas tan milagrosas que tan buen resultado les han dado a Ana y Esther, jajajaja.

Contra todo pronóstico la noche estaba resultando muy entretenida, y una vez terminada la cena, nos dispusimos  a tomar unas copas  en uno de los múltiples bares que poblaban la zona. Viendo a Ana y Esther, que marchaban delante nuestra, agarradas por la cintura como si acabaran de iniciar la relación, sentí que todavía quedaba una esperanza para nosotras e instintivamente busqué la mano de Marta para agarrarla como hacíamos antes, pero Marta una vez mas alegando que tenia frío, caminaba con los brazos cruzados, así que terminé encendiendo un cigarrillo y caminando a su lado de forma autómata.. “Mucho tienen que cambiar las cosas en Córdoba y las aguas ya pueden ser milagrosas de verdad porque cada vez estamos mas distanciadas”.

Posted by darkles in 16:41:25 | Permalink | Comments (11)

Wednesday, September 26, 2007

DOS VIDAS (7)

 

Sueño, sueño que sigo con ella, que nada ha pasado y que todo sigue igual. Sueño, sueño que sigo viendo a Marta dormida como siempre en el sofá de casa horas enteras. Sueño que sueño que me traslado de nuevo al pequeño estudio de Carol, y veo aquel baúl convertido en mesa de comedor por obra y gracia de una simple puerta puesta sobre él. Sueño, sueño que todo gira de nuevo entorno a aquel mantel blanco y a la botella de agua mineral con una simple rosa roja dentro de ella. Sueño, sueño que me veo de nuevo mirando los labios de Carol con mas hambre que al plato de pasta que me había puesto delante, y sueño  mi propia derrota, mi claudicación cuando acerca su rostro hacia mi y el silencio transformado en el sonido de la voz de Edif. Piaf de fondo cantando “la vie en rose” nos rodea. Sueño, sueño en los segundos transformados en una eternidad en que su mirada se queda prendida de mi mirada. Sueño que tengo de nuevo su boca en la mía, mis manos en su cuerpo, su fresco aliento volando dentro de mi… sueño, sueño que sueño…

Pero yo se muy bien que no fue un sueño, no, atesoro celosamente esos momentos y el resto de los robados instantes pasados en su compañía como si de un tesoro de tratase. Solo me queda eso, los momentos, los momentos pasados a su lado, y los sueños.

Marta me esta hablando, solo oigo el sonido de su voz y pronto dejo de prestar atención, ya soy una experta en evadirme, la miro sin verla porque su imagen se interpone delante de mis ojos,

  • - Pat ¿me estas escuchando?
  • - Claro, Marta, por supuesto.
  • - Entonces,¿ salimos esta noche por Chueca?
  • - ¿A Chueca? No, demasiada gente últimamente, mejor nos quedamos en casa, ¿no te parece?.
  • - Pero Pat, hace un lustro que no salimos, ¿que te pasa?
  • - Nada, solo que estamos mejor aquí ¿no?, además parece que tienes cara de cansada.
  • - Bueno, pero luego no vengas quejándote.
  • - No, claro que no.

Marta me mira de soslayo, me imagino que estará pensando que algo me pasa pero, como a ella tampoco le entusiasma el “ambiente”, noto que suelta un suspiro de alivio volviendo a sentarse en el sofá, se hace con el mando de la televisión y comienza el ritual de zapping de todas las noches.

Me imagino que piensa que se me ha pasado la fiebre por salir todos los fines de semana y que ya me he cansado del bullicio de los bares y discotecas. ¡¡Que lejos esta de imaginar que no quería salir por miedo de encontrarme a Carol!!.

Este sábado se ha repetido la comedia de todos los fines de semana pero, algo me ha empujado a decirle que sí, que vamos a salir, y yo se que ese algo es la curiosidad y el deseo de ver quien es la persona que ha logrado que Carol me olvidara. Curiosidad, deseo, envidia y la propia rabia de saber que ya hay otra persona en su vida, otra persona que le podrá dedicar las noches enteras y no solo unas pocas horas robadas a escondidas de mi otra vida. Otra persona que habrá ocupado mi sitio en su cama, que posará su cabeza donde yo posaba la mía para mirarnos intensamente entre encuentro y encuentro. Si, este sábado si que vamos a salir a divertirnos, ¿porqué no? Tal y como Marta y yo soliamos hacer hace tiempo. Total ¿qué posibilidad hay de encontrarse con alguien en el maremagnun de gente que puebla Chueca un fin de semana?

 

Posted by darkles in 23:50:51 | Permalink | Comments (2)

Friday, September 21, 2007

DOS VIDAS (6)

 

Y claro que lo sentía, cada día más, pero ya no había solución, ya había hecho desdichada a una mujer, no podía hacérselo a dos. Si Carol había encontrado otra persona para compartir su vida, justo era que la dejara en paz, y le deseara que fuera mas feliz que conmigo.

Después de ese primer encuentro, vieron otros, siempre con cualquier excusa, Carol me llamaba para tomar un café, o para saludarme, o porque hacia calor o porque había tenido una entrevista de trabajo especialmente difícil. Yo sabia que eran excusas para vernos, pero la verdad, ¡¡a quien le amarga un dulce!!, hacia mucho tiempo que nadie me escuchaba con la atención que lo hacia Carol, ni me mirada casi con adoración, era una sensación olvidada, ya ni me acordada  de la ultima vez que Marta me dirigió una palabra amable, últimamente todo eran reproches, me imagino que en el fondo la he defraudado a ella también.

Al principio las cosas con Marta fueron muy bien, demasiado pensé en más de una ocasión, pero tantos años también pasan factura y ya la relación había derivado en una costumbre y su amor y pasión se había ido convirtiendo con el paso de los años en una especie de amor maternal, y yo no necesita de otra madre, sino de una compañera, de alguien que quisiera luchar a mi lado, alguien que me quisiera como lo que habíamos sido, las dos mujeres mas enamoradas del mundo. Pero todo aquello se había terminado. Si, también he fracasado en esa faceta, así que a esas alturas de la vida poco mas me quedaba por experimentar.

Cada vez que veía reflejado en el display de móvil  el numero de Carol, el corazón comenzaba a latirme mas deprima, y me costaba contestar de forma coherente.  Hasta que llegó el día en que ya no me propuso tomar café en un Starbucks como de costumbre, sino que me invitó directamente a comer en su casa. ¿Qué hago? ¿voy?, ¿no voy? ¿se lo comento a Marta?. Pero, ¡como se lo voy a decir a Marta!, estoy tonta, pensaba, y ya me veía delante de Marta diciéndole “cariño hoy no me esperes a comer que un pivon de 25 años me ha invitado a comer en su casa”. “No, no, de ninguna manera. Total no va a pasar nada, es una simple comida, además luego tengo que volver al Despacho, no va a pasar nada, yo soy una mujer hecha y  curtida, así que, nada, pongo una excusa y me voy a comer con ella.”

Desde luego hay que ver la cantidad de tonterías que puede llegar una persona enamorada a decir. Porque, sí,  a esas alturas de la película yo ya me había dado cuenta que estaba colada por una niña  que podía ser, por qué no confesarlo, mí hija. “Pero yo controlo”, pensé “no pasa nada, solo se trata de tener una rato de agradable conversación con una mujer bonita que ríe constantemente, y la que le interesa mi opinión”.

El corazón es fácil de engañar, nos hace perder la cabeza y alejarnos del sentido común más elemental. Así que, sí que fui a comer con Carol, y claro que no dije nada a Marta.

 

Posted by darkles in 23:10:18 | Permalink | Comments (7)

Thursday, September 20, 2007

DOS VIDAS (5)

 

  • - Toma cariño, primero el café y luego las confidencias.
  • - Si, mejor será, le contesté tomando la taza entre mis manos, una vieja costumbre que se me había quedado de cuando estaba en mi anterior trabajo, donde hacia un frío que se te metía hasta los huesos.
  • - Yyyyyyyyyyyy????????
  • - Ya voy, impaciente, déjame que tome un poco de café
  • - Estas mas delgada, -dijo mirándome con los ojos entorcados- y perdona, te lo tengo que decir, te veo desmejoradísima….¡¡¡ Ay, los amores!!!. Yo no me preocupo por eso, unos se van, otros vienen, total, hasta que aparezca el mirlo blanco que quiera retirarme no pienso desperdiciar ninguna oportunidad, jajajaja.

Esboce una amarga sonrisa al oír su comentario, ¡¡ya sabia yo que estaba desmejorada!!, casi no dormía, no hablaba, comía de forma mecánica, por una mera cuestión de supervivencia. No, ya no reconocía a la mujer que cada mañana  me miraba desde el otro lado del espejo.

  • - Pues que quieres que te diga Ángel, del trabajo a casa y viceversa y…. poco mas que contar.
  • - Venga, déjate de tonterías y cuéntame… ¿has olvidado a Carol definitivamente?
  • - Sí.
  • - Pues hija no lo entiendo, no he visto dos tortolitas mas enamoradas, la verdad.
  • - Ángel no me tires de la lengua, que ya sabes tu que no podía ser
  • - ¡¡No podía ser, no podía ser!!! -repitió burlándose de mis palabras- ¡bobadas!. Os teníais que haber dado una oportunidad.
  • - Nos la dimos, y fue bonito mientras duró.
  • - Pat, déjate de tonterías, te tenías que haber visto durante el tiempo que estuvisteis juntas, eras otra, alegre, segura, ¡¡¡¡si hasta parecías mas joven!!! Jajajaja.
  • - Ja, ja, muy gracioso Ángel, muy gracioso. N, o eso se termino, no he vuelto a verla y de hecho hoy ni debería haber venido por aqui, no vaya a encontrarme y la que evita la ocasión, evita el peligro.
  • - ¿Peligro? Pues perdona bonita, siento tener que decírtelo yo, pero Carol ahora vuelve a estar acompañada.

La palidez cubrió de golpe mi rostro. Carol ya tenía nueva compañía. Claro, era lógico, una mujer como ella no necesitaba mucho para encontrar nueva pareja, seguro que seria alguien más acorde con su estilo de vida y con su edad. Pero, no,  no me lo esperaba. Había estado tan ocupada intentando alejarla de mi mente que ni siquiera me había planteado esa posibilidad. Ya estaba acompañada, me repetí de nuevo.

Las lagrimas, tanto tiempo guardadas con guante de hierro, ahora ya no pude seguir sujetándolas, noté como los ojos se diluían en agua y agache la cabeza totalmente abatida.

Ángel, solicito, se levantó y se sentó a mi lado poniendo su brazo paternalmente sobre mis hombres.

  • - Lo siento Pat, creía que ya te lo habían dicho. Venga no llores, tranquilízate, la nueva no vale ni la mitad que tú, dijo para intentar consolarme.
  • - Lo se Ángel, es lo normal que tenga nueva pareja, al fin y al cabo tiene toda una vida por delante, yo, yo ya estoy terminando la mía.
  • - No digas tonterías Pat, Carol se te ha ido porque tu la has alejado de tu vida.

“Alejado de mi vida”, sí eso es lo que hice, todavía oía la voz de Carol diciendo

  • - Pat, piénsalo por favor, no me dejes, no me importa seguir como hasta ahora, no te pido mas, pero por favor no me alejes de ti.
  • - Carol, de verdad no hay mas remedio, las dos sabíamos que esto no podía durar, tu te mereces alguien que te ofrezca la posibilidad de una vida en común, alguien como tu, que te quiera sin ocultarse.
  • - Deja que yo decida que es lo que quiero Pat, al menos déjame esa elección, si me dejas es porque no me quieres ya, porque te has aburrido de mí.
  • - ¡Como me puedes decir eso!, le decía yo dolida, Carol, eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, me has devuelto la vida por unos meses, pero ya no podemos seguir así, lo siento, lo siento tanto.
Posted by darkles in 23:07:50 | Permalink | Comments (2)

DOS VIDAS (49

Enfilo la calle Fuencarral por primera vez desde hace dos meses, pero hoy las cosas han cambiado. Ya no voy andando, ya no podré volver a tropezar con nadie, porque puestas a hacer locuras y a intentar olvidarla, he hecho una ultima locura y recorro la calle subida en mi nueva moto. Lo sé, es un capricho de mujer mayor que quiere romper la última lanza de su nunca pasada juventud, el tiempo dirá si esta nueva adquisición es o no un eficaz sustituto de la otra pasión.

Doy gas, la calle está casi vacía de vehículos, sólo cobran vida las aceras con los pocos transeúntes que las recorren a esas horas. Parada en el semáforo pienso ¿Por qué he entrado en la calle? No lo necesitaba podía haber seguido por Génova hasta abajo que es un camino mucho mas asequible y lógico, pero no se porqué o si lo sé, no quiero engañarme, un impulso me ha hecho torcer el manillar en ultimo instante,   ahora ya es tarde, no puedo retroceder.

Miro a través del plástico de la ventanilla del casco, y me descubro buscándola con la mirada, “Patricia, para ya”, me digo a mi misma, a la par que vuelvo a meter gas para arrancar. Bien, como dirían en cualquier concurso barato de la televisión “prueba superada”, ya estoy en la calle Gravina, el peligro ha pasado. Necesito tomar algo, tengo la garganta seca de la tensión, el pulso se me ha disparado y noto como el corazón va, poco a poco, deteniendo su loco golpeteo. “No pasa nada, Patricia”, para en la Plaza de Chueca, tomate un café, tranquilízate y sigue, ya tienes la situación de nuevo dominada”.

Dejo la moto aparcada y me dirijo al café de siempre, aquel que fue testigo de tantas esperas y de nuestros besos de encuentro. Es demasiado pronto para tropezarme allí con Carolina, recuero esbozando una media sonrisa, ella no podía levantarse antes de las 10 de la mañana, me digo con amargura.

  • - Hola, Angel, digo saludando al joven camarero gay, de pelo rubio, cortado a cepillo que había sido el confidente de nuestra locura.
  • - ¡¡¡Patricia, cariño!!!, ¿¿pero donde te habías metido?? Estaba totalmente histérico porque Carolina venia día si y día también preguntando por ti. ¡¡¡pero como has podido olvidarte de tu ángel del amor!!!. Dijo recordando una vieja broma que gastabamos.
  • - Jajajaja, es verdad, perdóname, Ángel, pero es que el trabajo me ha tenido secuestrada y no he tenido tiempo de volver a ver a los viejos amigos.
  • - ¿Viejos?, pero Pat, vienes después de mil años para llamar viejo a tu ángel…..?
  • - Jajajaja, no, no. Es verdad, Ángel lo siento, siento haberme alejado tanto tiempo de ti. ¿Cómo estas cariño?, ¿como te ha tratado la vida durante mi ausencia?
  • - Ay Pat, tengo que contarte tantas cosas, dijo alargando desmesuradamente las palabras,
  • - Bueno pues cuenta, ponme al día, le digo intentando que mis palabras suenen lo mas normales posibles.
  • - No, primero déjame que te vea bien… ¿Pero, que ven mis ojos? Si te has motorizado, y, ese casco tan divino, déjamelo probar, anda.
  • - Jajajaja, nunca cambiarás Ángel, eres incapaz de sustraerte a probarte todo lo que puedas echarte encima.
  • - Ay hija, que se le va hacer, la que es maricona, maricona seguirá por los siglos, de los siglos, Aaaaaaaménnnn, dice soltando una aguja carcajada.

Es imposible no reír al lado de Ángel, todo en éll irradia alegría y ganas de vivir, a pesar de los golpes que un huérfano como él, desde los 11 años, ha venido sufriendo, a pesar de las palizas que le daban sus compañeros de internado, Ángel siempre tiene una sonrisa y una manera de ver la vida llena de optimismo.

  • - Te pongo un capuccino, como a ti te gusta, que ya ves que todavía me acuerdo, dice guiñándome un ojo, con nata y canela por encima, nos sentamos en esa mesa, y me cuentas, todo, ¿eh?, pero todo, todo, no te dejes nada en el tintero.
  • - Vale, venga tráete otro café para ti que sino no me dejaras hablar, que te conozco.
  • - Bueno, pero solo porque me lo pides tu.

Ángel se mete de nuevo detrás de la barra y trastea preparando esos cafés, momento que aprovecho para recorrer con la vista el local. Todo sigue igual, no se porqué tenia la sensación de que podía haber cambiado algo en esos dos meses, ¿y porque iba a cambiar? Realmente no ha pasado tanto tiempo aunque a mi me haya parecido una eternidad.

¿Qué voy a contarle? Pienso, no hay nada que contar, porque en esos dos meses no he vivido,  mas bien la vida ha pasado por encima mío. He trabajado como una esclava incluso sábados y domingos, me quedaba hasta altas horas en el despacho para escapar de la mirada inquisidora de Marta, para no tener que enfrentarme a sus mudas preguntas, a sus reproches. 

Llegaba a casa cuando ella ya estaba acostada, enchufaba el portátil y me pasaba horas muertas en el Chat, no queriendo enfrentarme a la soledad del colchón que ocupaba ella. Al final no tenia mas remedio que, casi transpuesta de sueño y de cansancio dirigirme a la cama, como el condenado se dirige al patíbulo. Y a la mañana siguiente, de nuevo a empezar, a intentar no pensar, a alejar la imagen y los ojos de Carol que pugnaban por venir a mi encuentro constantemente, pero sabia que era una batalla perdida, porque en cuanto me descuidaba, se colaban en mi mente, ahondando cada vez mas la herida.

Posted by darkles in 00:19:57 | Permalink | Comments (4)